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Santo Domingo de Silos

Principios educativos

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1. Educación integral e inclusiva

Cuando hablamos de educación integral nos estamos refiriendo al término acuñado por las Naciones Unidas en el documento final de la Conferencia Mundial sobre Derechos Humanos de 1993, en el que se pedía “orientar la educación hacia el pleno florecimiento de la persona y hacia el fortalecimiento de los derechos del hombre y de las libertades fundamentales. Se trata de una educación integral capaz de preparar sujetos autónomos y respetuosos con las libertades de los demás”. Es necesario formar personas en todas sus dimensiones.
Partimos de que la escuela no puede centrarse solo en lo intelectual, sino que ha de ayudar a los y las estudiantes en su desarrollo integral, trabajando con igual importancia el ámbito cognitivo, emocional y social. Por ello nuestro centro apuesta por metodologías innovadoras que desbancan la concepción de que solo hay una inteligencia. Por un lado creemos que el maestro debe acercarse al aprendizaje de su alumnado desde todas las inteligencias, de forma que las oportunidades de alcanzar los conocimientos sean iguales para todos y todas. Pero, además, queremos que el alumnado desarrolle todas sus inteligencias centrando su aprendizaje en aquello que especialmente le motiva y en lo que se siente más capaz.
Nuestro centro defiende la educación inclusiva como “el medio más efectivo de combatir las actitudes discriminatorias, creando comunidades de bienvenida, construyendo una sociedad inclusiva y alcanzando la educación para todos” (UNESCO, Declaración de Salamanca, 1994, XI). Entendemos que la educación inclusiva “es una forma de vida, una manera de vivir juntos, basada en la creencia de que cada individuo es valorado y pertenece al grupo. Un escuela inclusiva será aquella en la que todos los estudiantes se sientan incluidos” (Patterson, 1995, V). Para que todos los estudiantes se sientan incluidos, es necesario apoyar las cualidades y las necesidades de cada uno y de todos los estudiantes en la comunidad escolar.

2. Educación plural y respetuosa

Nuestro centro es un espacio de respeto a la diversidad en cuestiones religiosas, ideológicas y políticas. Uno de los objetivos esenciales del colegio es desarrollar el espíritu crítico del alumnado, entendiendo como tal la capacidad del ser humano de cuestionar los principios, valores y normas que se le ofrecen, formándose un criterio propio que le permita tomar decisiones diferentes a las que se le presentan. Este espíritu crítico implica el respeto a las diferentes opiniones y la tolerancia hacia aquel que llega a soluciones diferentes siempre en un marco de respeto. Nuestro colegio es un centro laico y, como se señala en los rasgos de identidad, no se parte de ninguna ideología o movimiento político concreto, creemos que la diversidad de “notas” sirve para “componer” la realidad al gusto de cada uno.
Nuestro colegio, coherente con su proyecto educativo, ofrece la materia alternativa a la asignatura confesional como espacio donde aprender sobre la diversidad de creencias e increencias en las culturas y donde respetar la diversidad religiosa establecida en la Constitución Española. Pensamos que esta asignatura puede englobar a todo el alumnado para continuar aprendiendo también en la pluralidad. Creemos en la educación en valores en un sentido global y trasversal a todas las materias y todas las actitudes humanas.

3. Educación activa, vivencial y experiencial.

Defendemos una pedagogía centrada en la interacción del alumnado con su entorno. A través de su relación directa con la realidad se consiguen dos objetivos fundamentales en el proceso de formación integral: despertar el interés y la motivación derivados de un conocimiento práctico, y ayudar a una efectiva asimilación de los conceptos.
Alumnos y alumnas se convierten en investigadores, en el sentido más científico del término, y en gestores de su conocimiento. De esta manera, el papel del docente irá perdiendo protagonismo a medida que ellos vayan adquiriendo autonomía. Empezará guiando el proceso hasta conseguir despertar en el alumnado el interés por el aprendizaje, a la vez que le proporciona las herramientas necesarias para usar ese conocimiento de manera provechosa y enriquecedora.

4. Educación para la reflexión y el espíritu crítico.

Nuestro centro busca crear ciudadanos críticos y reflexivos. Pretendemos desarrollar la capacidad del alumnado para cuestionarse lo que viene dado, rompiendo prejuicios y pensamiento impuestos, cuestionándose la realidad. Para ello se utilizan metodologías en las que el alumnado llegue por sí mismo a conclusiones a partir de su reflexión. Se fomenta que el alumnado esté compuesto por ciudadanos activos en la escuela y fuera de ella. Los estudiantes forman parte de la vida del centro mediante la expresión de su opinión y mediante la participación en la toma de decisiones. Se fomenta que sean capaces de argumentar sus opiniones, decisiones, solicitudes y al mismo tiempo de exigir la justificación de aquello que se les pide.

5. Educación emocional y personalizada.

Para lograr el desarrollo integral de la persona es imprescindible prestar gran atención a la inteligencia emocional de los alumnos y alumnas. Partimos de la premisa de que no es necesario elegir entre saber o sentir. Más allá de esa elección podemos decir que sentir nos ayuda a saber. Si consideramos que la motivación y el buen clima en el aula son agentes potenciadores del aprendizaje, parece obvio que la educación emocional influye muy positivamente en la educación intelectual. Todo eso nos brindará mayores posibilidades de desarrollo personal y, en consecuencia, nos ayudará a ser felices. Hablamos de educación emocional y no de inteligencia emocional porque entendemos que es una capacidad que se puede aprender. Son cuatro las habilidades que trabajamos con el alumnado: conciencia de uno mismo, autorregulación, motivación y empatía.

6. Educación unificada y permanente.

Entendemos que ha de haber unidad y continuidad en nuestro Centro, y que todas las etapas educativas deben formar parte de una única senda de aprendizaje, sin rupturas. La metodología, con sus adaptaciones, se mantiene constante durante toda la vida. Los proyectos, la teoría de las inteligencias múltiples, el aprendizaje cooperativo no son metodologías propias de una etapa, sino que son aplicables durante todas las etapas de la vida. Nuestro centro inicia este recorrido a los tres años y continúa de forma natural incluida hasta Bachillerato.

7. Coeducación e integración social.

Nuestro colegio parte del hecho de que hombres y mujeres somos iguales en derechos, defendiendo un modelo de escuela coeducativa. Este modelo va más allá de la concepción de escuela mixta o no segregada, pues parte de la necesidad de compensar un entorno sexista y no neutro. El objetivo de la escuela coeducativa, siguiendo la tradición de la teoría feminista, es “la eliminación de estereotipos entre sexos, superando las desigualdades sociales y las jerarquías culturales entre niños y niñas y se invita a transformar las relaciones entre hombres y mujeres, en un marco más equitativo y a potenciar la transgresión de roles estereotipados”
Por otro lado, nuestro centro defiende la integración social. Somos conscientes de que en un centro privado partimos de la “discriminación” que supone el “coste” de la enseñanza que ha de ser soportado por las familias. Aun así, nuestro centro trata de buscar siempre la integración social, mediante colaboraciones con asociaciones externas y la búsqueda de vías de ayuda a las familias en situaciones desfavorecidas, para dentro de la sostenibilidad del proyecto dar cabida a diferentes capacidades económicas.

8. Educación para la creatividad y el pensamiento divergente.

La creatividad es un término escuchado cada vez con más frecuencia y demandado por las empresas como una cualidad imprescindible para sus empleados. Educar la creatividad es uno de los grandes retos de la educación. Entendemos por creatividad “el proceso de tener ideas originales que tienen valor”
Creemos necesario que la escuela no se limite a transmitir contenidos, sino que el alumnado investigue, cuestione, plantee, resuelva, construya… Dentro del pensamiento creativo podemos incluir el pensamiento divergente como una capacidad esencial para desarrollar la creatividad. Este consiste en la búsqueda de alternativas creativas y diferentes para la resolución de un problema. El pensamiento divergente tiende a producirse de manera espontánea, creando nexos inesperados entre ideas. El pensamiento divergente debe ir asociado a la flexibilidad mental.
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